jueves, 25 de febrero de 2010

Idiomas: aprender y certificar nuestros conocimientos resulta clave en el mercado de trabajo (II)

Ya explicamos en la entrada anterior el sistema diseñado por la Unión Europea para establecer el conocimiento de idiomas de cada persona. Vamos a explicar en el presente artículo las certificaciones que existen a nivel privado del idioma inglés y la equiparación que tienen con los niveles del MCERL europeo. Dejaremos finalmente una última entrada para hablar de las certificaciones en otros idiomas y cerrar la serie de artículos dedicados a esta materia.

Principalmente, aunque existen más, son dos las empresas que se reparten mayoritariamente las certificaciones del inglés: la Universidad de Cambridge, que a través de diversas entidades viene avalando el conocimiento de idiomas desde 1858, y la norteamericana ETS, que viene haciendo lo propio desde 1947 en todo el mundo. Estas certificaciones tienen como común denominador que tienen un coste variable y que con el paso de los años se han ido especializando al máximo, hasta el punto de ser hoy en día innumerables los test que se ofrecen y muy específicas las pruebas exigidas según el fin que pretendamos conseguir.

En Europa las certificaciones más populares y plenamente equiparadas al MCERL son las obtenidas mediante los exámenes ESOL (English for Speakers of Other Languages) de la Universidad de Cambridge. ESOL divide sus certificaciones por bloques: inglés para niños, inglés general, inglés profesional, inglés académico e inglés para profesores de este idioma.
En el bloque inglés general nos encontramos con diversos niveles, convocándose exámenes varias veces al año en toda España en diversos centros autorizados:

  • Key English Test (KET): Equivale a un nivel A2 europeo (elemental). Cuesta entre 90 y 120€.
  • Preliminary English Test (PET): Equivale a un nivel B1 europeo. Cuesta entre 95 y 130€.
  • First Certificate in English (FCE). Equivale a un nivel B2 europeo, siendo ya un nivel medio-alto cercano a lo que es el inglés exigido en selectividad. Cuesta entre 150 y 225€
  • Certificate in Advanced English (CAE). Equivale a un nivel C1 europeo. Cuesta entre 160 y 250€.
  • Certificate of Proficiency in English (CPE). Equivale a un nivel C2 europeo. Cuesta entre 170 y 260€.

Pero ni aún en el caso de superar el CPE, que equivale al máximo nivel de inglés del MCERL, estaremos en condiciones de poder impartir clases de inglés ya que se nos exigirá probablemente el International English Language Testing System (IELTS) del British Council , que podremos realizar en varios puntos de España previo desembolso de 176€. No obstante ESOL, aunque con menor aceptación, también tiene las suyas: YLE, TKT, CELTA, DELTA, etc…

En el inglés profesional, y sin salir de la oferta de ESOL, tenemos el BEC, el ILEC y el BULATS . Con el Business English Certificate (BEC) se evalúa la capacidad de los candidatos para comunicarse eficazmente en el campo de los negocios, pero no requieren conocimientos especializados, dividiéndose en los subniveles B1 (BEC Preliminary), B2 (BEC Vantage) y C1 (BEC Higher). Los precios oscilan entre 90 y 190€. Y el Cambridge International Legal English Certificate (ILEC) evalúa el nivel de inglés de los profesionales del Derecho, costando unos 250€ y organizándose exámenes con menos frecuencia que el resto. Más o menos cuesta su equivalente en el ámbito financiero, el International Certificate in Financial English (ICFE)

Por otra parte las empresas y organizaciones cuentan con el examen BULATS que es un sistema de tests multilingües para evaluar los conocimientos de idiomas de los empleados, personal en formación y empleados potenciales. Cuenta con el beneplácito de algunas de las principales agencias evaluadoras como la ya conocida ESOL (inglés), Alliance Française (francés), Goethe Institut (alemán) y Universidad de Salamanca (español), en cuyos idiomas tiene diferentes versiones. Los precios varían desde 60€ para un idioma a 170€ para tres idiomas. Evalúa las habilidades comunicativas necesarias en situaciones profesionales reales. Por ejemplo tomar nota de un mensaje telefónico, comprender anuncios e informes breves, corregir errores en un texto o comprender textos más elaborados. Los norteamericanos de ETS también tienen su test específico en el ámbito profesional que se llama Test of English for International Communication (TOEIC) y tiene un coste de entre 80 y 100€.

Si nuestro objetivo es estudiar en universidades de Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda o en algunas de Europa o Estados Unidos deberemos obtener el International English Language Testing System (IELTS). Cuesta unos 175€ y sus resultados se clasifican en nueve niveles, desde el nivel 1, estudiantes con muy poco dominio del idioma hasta el nivel 9, estudiantes con fluidez máxima.

En cambio si optamos a continuar los estudios de posgrado en Estados Unidos la certificación que nos exigirán muy probablemente será el Test of English as a Foreign Language TOEFL , que es la prueba más aceptada como criterio de admisión para los alumnos internacionales que quieren realizar un curso de enseñanza superior en Estados Unidos. Cuesta 170/190€ y su validez es de dos años desde que se realizó la prueba. Aunque también es posible que nos encontremos con una prueba más específica denominada Graduate Record Examinations (GRE) , desarrollado por la empresa ETS al igual que el TOEFL, que aparte de medir nuestras capacidades con el inglés también tiene una versión que mide los conocimientos en diversas áreas de conocimiento (biología, química, psicología…) y tiene un coste de unos 120€. ETS también desarrolla otros test específicos en el ámbito educativo. Para complicar más esta maraña de pruebas debemos conocer que en el caso de querer cursar un MBA en Estados Unidos el exigido es el Graduate Management Admission Test (GMAT) , que cuesta en torno a 185 euros y se realiza a nivel nacional en Madrid, Barcelona y Sevilla.

Hasta aquí un repaso de los principales test existentes para el inglés. En el siguiente artículo desgranaremos otras tantas pruebas que acreditan nuestro nivel en otros idiomas.

martes, 9 de febrero de 2010

Idiomas: aprender y certificar nuestros conocimientos resulta clave en el mercado de trabajo (I)


Según los datos publicados hace unos meses por el organismo de estadísticas de la Unión Europea, Eurostat, España es el tercer país de Europa, por detrás de Hungría y Portugal, con mayor porcentaje de adultos, un 46,6%, que no saben hablar ninguna lengua extranjera. En Lituania ese porcentaje baja al 2,5% y en Suecia al 5%. Además en España sólo un 28,3% de los escolares estudian dos lenguas, mientras en algunos países, como Francia o la República Checa, el porcentaje supera el 90%.

Es evidente que en España tenemos un problema con los idiomas y ello influye negativamente en el tema que nos preocupa, el del empleo universitario. Estamos en desventaja para competir en un mercado de trabajo como el europeo, de 500 millones de personas; mercado que muchos de nuestros universitarios tienen vedado por su desconocimiento de idiomas, lo que limita sus posibilidades de obtener un empleo a España, mercado que representa sólo una décima parte del total y que se encuentra sumido en una profunda crisis.

Los idiomas son un tema clave en el empleo y así se refleja en las estrategias comunitarias. Toda la política europea en materia de lenguas se concentra en el portal de las lenguas de Europa, desde donde se puede acceder a todos los programas, becas, políticas y noticias relativas a este tema. Otras webs que ofrecen recursos e información sobre aprendizaje de idiomas son la Consejeria de Educación de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha o Ploteus, el portal del aprendizaje de la Unión Europea.

En materia de universitarios, el desarrollo del Espacio Europeo de Educación Superior lleva aparejada la movilidad de los estudiantes y el aprendizaje de idiomas como requisito para obtener las titulaciones. Hace unos meses, con la puesta en funcionamiento del nuevo Master Universitario en Profesor de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de Idiomas , el cual lleva aparejada la acreditación de un nivel B1 en un idioma extranjero, hemos vivido el primer capitulo de una larga serie de conflictos que se producirán entre el nivel de idiomas de nuestros universitarios y el que se les va a exigir para obtener su titulación.

Y el problema, aparte del conocimiento de las lenguas, reside también en la forma de acreditarlo. Por ello en 2001 se publicó por parte de la Unión Europea el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCERL) tras 10 años de desarrollo. El documento ofrece una base común para la elaboración de programas de lenguas, orientaciones curriculares, exámenes y manuales en toda Europa. Describe de forma integradora lo que tienen que aprender los estudiantes para poder utilizar la lengua con fines comunicativos y define seis dominios o niveles de lengua que permiten comprobar el progreso de los alumnos en cada fase del aprendizaje, desde el nivel A1 del usuario básico hasta el nivel C2 del usuario competente. Para más información sobre los niveles y elaborar una autoevaluación con el nivel personal se puede seguir la siguiente tabla: http://cvc.cervantes.es/obref/marco/cap_03_02.htm

A partir de aquí nos encontramos una serie de certificaciones, casi todas privadas, la mayoría de ellas otorgadas por diversas universidades, y que lo único que se parecían inicialmente era en que no seguían criterios comunes de reconocimiento de conocimientos. La aparición del MCERL ha hecho que todos estos títulos se adapten al mismo y en la actualidad la posesión de uno u otro certificado en cada idioma está asimilada de acuerdo con la clasificación europea. Para no extendernos más en esta entrada, en otro artículo posterior describiremos los principales títulos existentes en cada idioma y su correspondencia con la clasificación MCERL.

En lo que respecta a las Escuelas Oficiales de Idiomas (EOI) también se modificó la legislación en 2006 para adaptarla al MCERL europeo resultando un nuevo modelo de tres niveles:

  • Nivel Básico (equivalente al A2 del MCERL)
  • Nivel Intermedio (equivalente al B1 del MCERL)
  • Nivel Avanzado (equivalente al B2 del MCERL)

Algunas Comunidades Autónomas han creado planes de estudios de cinco años para impartir las enseñanzas de los tres niveles mientras que otras Comunidades han optado por planes de seis años, asignando dos años a cada nivel. En Castilla-La Mancha es preceptivo que los niveles básico y avanzado tengan dos cursos, dejándose a las escuelas decidir sobre la duración del nivel intermedio, que puede tener uno o dos cursos. Se establece la equivalencia del Nivel Básico con el A2, la del Nivel Intermedio con el B1 y la del Nivel Avanzado con el B2. Los niveles C1 y C2 quedan reservados a la superación de determinados cursos de perfeccionamiento.

También hay que reseñar que casi a la vez de la puesta en funcionamiento del MCERL, la Unión Europea desarrolló el Europass, que es un dossier de documentos que ayuda a los ciudadanos a comunicar de manera clara y sencilla las aptitudes, las titulaciones y certificaciones adquiridas a lo largo de la vida, tanto entre países como entre sectores. El principal objetivo de Europass es facilitar la movilidad de los estudiantes y los trabajadores a través de los Estados Miembros de la UE siempre que se desee buscar trabajo o solicitar la admisión en algún programa educativo o formativo. Europass engloba un conjunto de cuatro documentos: curriculum, documento de movilidad, suplemento al título y pasaporte de lenguas.

El pasaporte de Lenguas Europass permite presentar los conocimientos lingüísticos, se hayan adquirido o no en el marco de la enseñanza formal, aspecto vital a la hora de estudiar y trabajar en Europa, aunque no es un "documento acreditativo oficial", ya que sólo organismos oficiales, pueden acreditar los conocimientos de idiomas mediante una serie de pruebas o exámenes también oficiales. El pasaporte de Lenguas Europass está también diseñado para ayudar a los alumnos a reflexionar sobre los objetivos de su aprendizaje, a planificarlo y a aprender de manera autónoma. Complementa al Currículum Vitae Europass y puede adjuntarse a éste. Se puede descargar el formulario, ejemplos e incluso cumplimentarlo on line en http://www.educacion.es/europass/html/pasaporte.html

viernes, 20 de noviembre de 2009

Quiero trabajar en algo de lo mío

Hace muchos años que en todos los servicios en los que de una manera u otra nos dedicamos a la orientación laboral, sabemos que uno de los objetivos es convencer a nuestros usuarios de los beneficios de establecer prioridades en su carrera profesional. Tener un objetivo profesional significa tener claras las habilidades y competencias propias, conocer las posibilidades que aportan las mismas en el mercado de trabajo y saber hasta donde se puede (y quiere) llegar. Ello facilita que la persona que busca empleo diseñe las estrategias más convenientes y evalúe los resultados en función de las expectativas. Para cualquier orientador, que un usuario sea capaz de identificar correctamente y de manera firme su objetivo profesional es casi un sueño. Más de la mitad de su trabajo estará hecho y sólo tendrá que ayudar a dicha persona a adecuar las estrategias, de manera objetiva, a las realidades que pretende conseguir.

Lástima que la mayoría de las veces nuestro usuario no vaya más allá de responder a la pregunta: “¿En qué quieres trabajar?”, con un lacónico (y deprimente para el orientador, todo sea dicho): “En algo de lo mío”. Y eso es en nuestro caso, que sólo tratamos con usuarios universitarios, y por ello muy cualificados. No obstante tampoco son infrecuentes en nuestro ámbito respuestas como: “En lo que sea”, “en lo que salga” o directamente “no lo se”. En esta tesitura no hay ninguna estrategia que plantear, ya que las pretensiones son tan vagas e inconsistentes, que nos obligan primeramente a trabajar en aras de discernir cual es ese objetivo profesional.

El primer paso para llegar a algún sitio es saber a donde queremos llegar. Si no tenemos claro a dónde vamos podremos pasarnos la vida viajando, y ser más o menos felices, pero nunca llegaremos a ningún sitio de manera consciente. En eso se resume el concepto de “objetivo profesional”. Pero además hay que tener clara una cosa: los objetivos se pueden modificar, adaptar e incluso eliminar, siendo sustituidos por otros nuevos. Y digo otros porque es posible que no haya solo uno, sino varios. Es un concepto dinámico que se va adaptando a lo largo de nuestra vida profesional. Pero ocurra lo que ocurra con él, y esto es lo importante, toda actividad que realicemos tendrá sentido en todo momento porque estará enfocado a nuestro objetivo final. No estaremos haciendo nada simplemente “por hacer”, sin rumbo ni sentido.

Hay muchas definiciones sobre lo que es el objetivo profesional, pero tal vez la que más me convence sea aquella que dice que es la zona común intermedia que queda entre todo lo que se hacer, todo lo que me gusta y todo por lo que me pagan. Considero que es la más realista de todas, pues interpreta la mayoría de necesidades que son imprescindibles para que una persona se desarrolle y realice como tal.

Uno de los mayores problemas que se pueden observar al desarrollar objetivos profesionales en orientación suele ser el miedo al fracaso. Muchas veces se comprenden los beneficios de establecer objetivos, pero se rehúye la decisión por miedo a no ser capaz de lograrlos, no responder a las expectativas que generamos en nosotros o en los demás o simplemente tener miedo de afrontarlos. Superar estas barreras es absolutamente imprescindible; y saber que los objetivos son dinámicos y pueden ser modificados suele ayudar bastante. Si somos realistas, tanto con nuestras capacidades como con el mercado al que nos enfrentamos, no debe haber temor que no pueda ser superado bien de manera individual o con la ayuda de la orientación.

Te pregunto a ti, universitario recién titulado en busca de tu primer empleo: ¿Te conoces a ti mismo?, ¿Has pensado en qué tipo de trabajo te sentirás más a gusto?, ¿Has reflexionado sobre lo que estás dispuesto a aceptar para trabajar en una empresa?, ¿Estás informado sobre qué sectores tienen más posibilidades en los próximos años?, ¿Sabes qué puedes aportar a una empresa?, ¿Conoces cuáles son tus ventajas competitivas en el mercado respecto a otros compañeros?. Esa y otras muchas preguntas son las que conforman nuestro objetivo profesional.

Si lo tienes, enhorabuena. Estoy seguro que estás mucho más cerca de alcanzar tu meta. Por una parte no perderás el tiempo con tareas que no tienes muy claro a donde te llevan, y por otra no te surgirán dudas acerca de cómo afrontar el futuro. Ello te permitirá concentrar tus esfuerzos en lograr esa meta que tanto ansías.

Si no lo tienes, no te preocupes. Te recomiendo que te pongas a concretarlo. Por parte de cualquier servicio de orientación en general, y del nuestro en particular, tendrás todo el apoyo necesario para que lo logres. Pero tal vez debas hacer una tarea previa a determinar tu objetivo profesional: convencerte a ti mismo de su utilidad. Sólo hay una cosa peor a no hacer algo, y es hacer algo sin tener claro el porque lo hacemos.

Un problema añadido que vendrá a continuación de la determinación del objetivo profesional es el de cómo transmitir al mercado este objetivo y como puede ayudarnos su difusión en nuestra red de contactos. Dejo marcada esta cuestión para una próxima entrada en este blog.

También es posible que no estés de acuerdo con la utilidad de concretar objetivos profesionales. Si es así deja aquí tu opinión.

viernes, 23 de octubre de 2009

¿Porqué crees tú que te debían dar ese trabajo?

Hoy ha venido a vernos María.
María acaba de terminar Economía y está deseando trabajar. Ya ha empezado a enviar su currículum a varias empresas y una de ellas la ha citado el martes para hacerle una entrevista.
Por eso María, a pesar de ser una chica muy abierta, tiene miedo. Miedo a no saber responder a lo que le pregunten, a no manejarse con soltura en el idioma, a no caerle bien al entrevistador, a cometer errores….

María ha acudido al CIPE para ver como le podemos ayudar. Y ante mi primera pregunta ella se queda en silencio y no sabe qué contestar: “¿Porqué crees tú que te debían dar ese trabajo?”- le he preguntado -. O lo que es lo mismo: “¿Qué puedes ofrecerle a la empresa?”, “¿Qué beneficio pueden obtener si te contratan?”.
Y María no ha sabido cómo responder.

Cuando vamos a una entrevista de trabajo, lo primero que tenemos que aprender es a vendernos. Sí, como suena. La empresa que pone el anuncio busca a una persona que le solucione sus problemas, que le ofrezca garantías de éxito, y por eso es fundamental confiar en nosotros mismos y ser capaces de transmitir esa confianza. Y eso lo conseguiremos si miramos a los ojos al entrevistador, si no dudamos a la hora de contestar ni nos mantenemos en silencio ante sus preguntas y si contestamos con seguridad. Por eso le insistí a María que es muy importante que sepa valorarse, ver cuáles son sus puntos fuertes y que no le de vergüenza contárselos al entrevistador.

En un momento de nuestra charla, a ella le suena su móvil y después de decirme muy educadamente: -“Ana, perdona un segundo”-, contesta a su llamada. Lo del móvil es algo que nunca te puede pasar en la entrevista de trabajo. Seguramente estarás nervios@, pero debes intentar tenerlo todo controlado cuando llegues al lugar de la cita: ¡Hay que llegar puntuales, relajados, con el móvil apagado, con buen aspecto y con una sonrisa! ¡ES FUNDAMENTAL SONREIR AL ENTREVISTADOR!

María también estaba muy preocupada por la ropa que se debía poner: “¿Tengo que arreglarme mucho?, ¿Me pongo pantalones? ¿……?” En estos casos, y para no equivocarte, la imagen que transmitas siempre tiene que estar adaptada al puesto al que optas, así que vístete como si ese fuese ya tu primer día de trabajo en la empresa. ¡Ten sentido común!

¡Qué dura es la vida del buscador de empleo! ¡Cuantas cosas tienes que controlar! Pero… ¿Has pensado alguna vez lo emocionante que será esa carrera de obstáculos y lo bien que te vas a sentir cuando al final digas “LO CONSEGUÍ”?
Pues ánimo, que TÚ PUEDES. Seguro que sí.
Y si necesitas una ayuda extra, haz como María y contacta conmigo en el CIPE de Albacete (ana.garcia@uclm.es) o con cualquiera de mis compañeros en el resto de los campus.
Te esperamos.

viernes, 18 de septiembre de 2009

¿Y puedes separar los siete cerdos...?

Bueno pues soy Javier, técnico del CIPE en CR, y me lanzo a escribir la primera entrada del blog tras la presentación de nuestra web el pasado miércoles, de la cual ya he visto que se han hecho eco muchos medios de comunicación e incluso otros blog como el de sondeoeconomico.com

Sin duda los procesos de selección han evolucionado con el tiempo. Hoy en día tienen poco que ver con los que se superaban hace unos años. Siguen existiendo las entrevistas, siguen existiendo las pruebas profesionales, siguen existiendo las pruebas psicotécnicas o de personalidad. Pero no son ni mucho menos iguales. Lo que no podemos negar es que las consultoras de recursos humanos se "estrujan" cada vez más el cerebro para "hacer sufrir" a nuestros candidatos (dicho con todo el cariño por si nos lee alguna).

Lo último que he visto es un novedoso sistema, ideado por Adecco, para seleccionar directivos mediante......¡videojuegos!. La empresa advierte que, hasta ahora sólo es una prueba piloto, pero también aseguran que “aquellos que tienen un cociente intelectual mayor son capaces de resolver los rompecabezas entre tres y cinco horas antes que los que tienen menor capacidad” y que “sólo viendo cómo se manejan con el videojuego podría detectar a personal un 30% más efectivo”.

Así que queridos usuarios del CIPE, coged la Nintendo DS más cercana o la PSP de vuestra hermana pequeña y empezad a prácticar. Voy a hacer la propuesta de comprar para el CIPE unas cuantas para que los técnicos podamos entrenar (a ver si cuela jeje).

Os dejo el video de la noticia (cortesía de Telemadrid)

martes, 14 de julio de 2009

Bienvenid@

Hola! Bienvenido al Blog de empleo del Centro de Información y Promoción del Empleo de la Universidad.

Seguro que tú, seas aún estudiante o estés ya inmerso en la intensa tarea de buscar trabajo, has oído hablar de nosotros. Incluso es posible que alguna vez hayas contactado con el CIPE de forma directa.

La función de las personas que nos dedicamos a la orientación universitaria, es hacerte un poco más fácil el trabajo de “buscar trabajo”, hacerte ver que no estás solo en ese camino hacia tu meta profesional y aportarte las herramientas necesarias para que ese empleo tan deseado llegue por fin a tus manos.

Son muchas las cosas que debes conocer. Y para eso hemos creado este blog.

En él pretendemos plasmar reflexiones, ideas, comentarios e información para solventar tus dudas, miedos y todo aquello que hoy en día preocupa a un titulado universitario que se enfrenta por primera vez a la vorágine del mundo “real” en el que no hay tanto empleo como sería deseable y en el que muchos de vosotros buscáis vuestro hueco.

En estas páginas irás encontrando pensamientos, sensaciones e ideas que pasan por la cabeza de unos orientadores y orientadoras con varios años de experiencia en este campo y acostumbrados a charlar abiertamente con personas como tú ,que todos los días se sientan en su despacho a pedir información, orientación, asesoramiento… y a veces una simple “oreja” que escuche lo ellas tienen que decir.

Trabajar en un centro de empleo de una Universidad es un trabajo apasionante. Y cada día encuentras personas diferentes que te aportan energía, vitalidad, ilusión, entusiasmo y todas esas características que los jóvenes (y los no tan jóvenes) tenéis. Y eso queremos que se muestre en este blog.

Espero que la nueva herramienta que supone este espacio virtual, nos ayude tanto a nosotros como a ti. Y para eso necesitamos que nos hagas llegar tus impresiones y comentarios a todo lo que vaya apareciendo en el blog, que corras la voz y que lo utilices como un medio más para en el que apoyarte en ese salto definitivo al mundo laboral.

Te esperamos aquí.